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Martes 29 de Junio de 2010 14:53

Entrevista a Mark Lundy, uno de los gestores de La Alianza de Aprendizaje Destacado

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Mark Lundy es Investigador del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, en Cali, Colombia. Sus áreas de trabajo y estudio incluyen procesos de desarrollo empresarial rural con énfasis en cadenas productivas y cadenas de valor, gestión de información y conocimiento en zonas rurales y procesos de innovación entre múltiples actores. En la actualidad se enfoca en la valoración de modelos de gobernabilidad en cadenas productivas y sus efectos sobre equidad social y el manejo de recursos naturales. 

 

Es autor de varias guías de campo y artículos sobre la promoción de procesos de desarrollo empresarial en territorios rurales y ha promovido diversos procesos de generación y gestión de conocimiento entre organizaciones de investigación, desarrollo y el sector privado, como el Proyecto Alianzas de Aprendizaje en Centroamérica, una iniciativa promovida y facilitada por el CIAT en cabeza de Mark Lundy desde el 2003 hasta el 2008.

 

Hoy, que ha surgido una nueva fase de la Alianza de Aprendizaje, en la que las organizaciones participantes han asumido un rol de mayor liderazgo y el CIAT se ha integrado como un miembro más del consorcio, el Salón del Conocimiento habló con Mark Lundy acerca del pasado, el presente y un poco del futuro de esta iniciativa.

 

Salón del Conocimiento: En sus palabras, ¿qué es Alianzas de Aprendizaje?

 

Mark Lundy: La Alianza de Aprendizaje básicamente es un intento de sumar esfuerzos, de ser más eficientes en avanzar en nuestra capacidad de actuar entre diferentes organizaciones. Es un intento de conectar de manera más transparente y permanente la investigación con el desarrollo y el desarrollo con la investigación, y básicamente lo que buscamos es que todos logremos actuar mejor a favor de las poblaciones menos favorecidas en Centroamérica inicialmente, pero también en otros países.

 

…Y la idea es esa, que si sumamos esfuerzos y conectamos las islas de éxito que tiene cada uno y también los barcos hundidos del fracaso que también hay que rescatar, vamos a aprender más rápidamente y a subir de manera colectiva nuestro nivel de capacidad y nivel de juego.

 

SC: ¿De dónde nace la idea de echar a andar un proyecto como este?

 

ML: Bueno, hay varias raíces aquí. Por el lado del CIAT surgió la idea porque estábamos bastante frustrados con la capacitación. Habíamos hecho capacitación de la manera tradicional: cursos largos, intensivos y cosas así, pero al final de esos cursos uno quedaba más con preguntas que con respuestas, uno decía: bueno ya hemos invertido un mes o tres semanas con esta gente y cuántas de esas personas realmente van a volver a sus países a aplicar lo que hemos hecho, y si lo aplican y si hacen algo nuevo, ¿cómo vamos a saberlo?, porque no había ninguna forma de articular un trabajo post curso con ellos. La capacitación era un esfuerzo muy grande y no daba mucho valor agregado.

 

Segundo, cuando uno hablaba con las ONG y las entidades de desarrollo en Centroamérica uno encontraba que había mucho interés en dos cosas: primero, mucho interés en subir su nivel de capacidad en ciertos temas que nosotros manejábamos, en este caso en desarrollo empresarial rural, y segundo, había muchas dudas en el tema metodológico.

 

Entonces, había frustración, demanda y también había la posibilidad de reconocer y de conectar esas islas de éxito. Cada uno hablaba muy bonito de sus cosas pero muchas veces la gente de una misma ONG en Honduras no sabía lo que estaba haciendo la gente en Nicaragua y viceversa, o sea, había el potencial muy grande de apalancar un cambio más rápido mediante el aprendizaje. De ahí surgió la idea y por suerte nos encontramos inicialmente con la gente de CARE Nicaragua que le apostó a hacer una prueba piloto. Lo hicimos internamente con CARE y sus socios locales en Estelí y en Jinotega y tuvo un efecto interesante, vimos que sí era factible y de ahí nos encontramos con la gente de CRS y del CIID de Canadá, ambos creyeron mucho en la idea y así nació Alianzas.

 

SC: ¿Cómo fue esa experiencia de convocar voluntades para el aprendizaje conjunto?

 

ML: Bueno eso fue complicado porque al inicio cuando uno empieza a convocar actores, hay actores que complementan y hay actores que compiten. Por ejemplo, nosotros tuvimos dentro de la convocatoria inicial a CARE y a CRS que compiten por fondos del gobierno de los Estados Unidos, de USAID, entonces había ahí cierto recelo de contar qué estamos haciendo, porque estos son la competencia.

 

También fue un poco complicado encontrar el nivel de la Alianza de Aprendizaje: a qué nivel, para qué y para quiénes. El tema del desarrollo empresarial rural era muy claro, pero había ciertos actores, por ejemplo GTZ, SNV, Swisscontact, que querían un nivel de aprendizaje mayor, diría yo, ya mucho más cercano a la investigación como tal. Y había otra tanda de organizaciones como CRS, CARE, algunos de los socios de SNV local, OXFAM, que realmente estaban buscando temas de metodología y cómo hacer las cosas. Entonces había que encontrar un equilibrio, un balance entre esos dos puntos.

 

Así que al inicio fue un poco complicado pero creo que a la larga eso enriqueció bastante la Alianza. Porque no era solamente un enfoque metodológico de cómo hacer A, B o C, sino también el cómo hacer más, el porqué hacerlo, entonces eso generaba unas discusiones bien interesantes, y ahorita diría yo que la Alianza está entrando en una etapa mucho más de investigación y mucho más de plantear preguntas y reflexionar. Creo que tuvimos que quemar esa etapa en términos de metodologías y demás para poder llegar donde estamos ahorita, porque antes había una división muy marcada entre las capacidades y los intereses de los socios… hoy en día no tanto.

 

SC: ¿Qué aprendizaje diría usted que es el más importante después de esta primera fase de la Alianza?

 

ML: Para mí es muy importante el aprendizaje de que sí podemos trabajar juntos y sí es factible sumar esfuerzos y hacer cosas mejores. Yo creo que ahí la lección importante es que hay que armar redes humanas. Intentamos hacer mucho trabajo virtual utilizando metodologías o herramientas nuevas, pero yo creo que realmente la lección fuerte ahí es que para lograr confianza hay que armar redes humanas. Armar redes humanas nos permitió hacer cosas muy concretas y donde se ve claramente que hay una agregación de valor entre los socios. Y la gente comienza a decir: bueno, hagamos proyectos conjuntos, a quién podemos influenciar conjuntamente, si vamos a hablar con el ministro, llevarle el mismo mensaje… ese tipo de cosas yo creo que son una buena lección.

 

La segunda lección es que definitivamente hay mucho más, después de lo que hemos hecho en la primera etapa, lo que sale es que hay mucha demanda para seguir con este tipo de espacios. De cierta manera la apuesta de juntar gente, de tender puentes entre estas islas, algunas de éxito y otras de no tanto éxito, fue un incentivo muy positivo en términos de motivar más aprendizaje y más intercambio. Y creo que estamos afectando de manera positiva todo el ambiente de desarrollo empresarial en la región porque estamos marcando la pauta en algunos temas.

 

SC: Según su opinión y su experiencia, ¿qué le faltó a la Alianza en su primera etapa que se pueda corregir en esta segunda fase?

 

ML: Hay ciertas cosas que estamos en proceso de corregir pero que sí hacen falta. Yo diría que en la primera etapa la Alianza estaba demasiado centrada en el CIAT como facilitador y que todo recaía en el CIAT, entonces una cosa que definitivamente hacía falta en la primera etapa era un mayor nivel de liderazgo de los socios en diferentes temas. Yo diría que estamos en proceso de solucionar eso, pero va a costar porque estamos justamente en la disyuntiva de la investigación y el desarrollo. La investigación quiere plantear preguntas y ser muy científica y ser generalmente bastante complicada, y el desarrollo requiere de soluciones aplicables, rápidas, replicables.

 

Otra cosa que hizo falta en la primera etapa fueron más proyectos conjuntos, y de cierta manera ya estamos en un proyecto conjunto concreto que es el del CIID sobre el uso de Tecnologías de Información y Comunicación en Cadenas. Yo creo que ese espacio hacía falta, donde realmente hay un proyecto común en donde todos ponemos, todos tenemos apoyo y todos trabajamos juntos.

 

SC: ¿Qué potencial tiene la Alianza hoy?

 

ML: Yo creo que la Alianza hoy  sigue teniendo un potencial muy grande y eso es lo que vamos a ver en 2 ó 3 semanas en la Feria de Aprendizaje  en Nicaragua. Uno puede decir: queremos trabajar un tema, vamos a desarrollar un proyecto de investigación acción en cualquier tema y automáticamente, según el interés de los socios, tenés una red, tenés un grado alto de confianza, tenés la facilidad de armar algo rápido y tenés también la facilidad de contar con una cobertura bien interesante, o sea, ya 4 países, muchos socios locales, cobertura a miles de personas, es decir que no es una cosa en la que toca volver a empezar de cero. Esto es una ventaja muy grande y se presenta como un espacio de aprendizaje bien interesante.

 

Por ejemplo, ahorita estamos formulando un proyecto sobre el cambio climático donde por supuesto la plataforma va a ser la Alianza. Para mí es muy fácil armar ese tipo de proyecto porque hay interés en el tema, así que pasamos las notas conceptuales y todos los socios levantan la mano si quieren participar, o sea que para un donante es muy atractivo, pues ya no solamente es una organización sino una red de organizaciones, entonces hay un valor agregado bien interesante. Yo creo que tiene bastante potencial, sin embargo hacen falta otras conexiones con el sector público y con otros espacios.

 

SC: Para esta segunda etapa de la Alianza se está renovando el portal web, ¿cuál cree que debería ser el rol de este nuevo sitio?

 

ML: Yo diría que nosotros en la primera etapa pecamos por ingenuos en el sentido que pensamos que iba a ser fácil, que todo el mundo usaba herramientas web, eso fue en el 2003 – 2004, en el transcurso del tiempo lo que hemos visto es que el uso que los socios han dado a la página web ha sido más como fuente de información y de cierta manera como record histórico de lo que ha hecho la Alianza, más que para cualquier otro uso.

 

Ahora, yo quisiera imaginarme que para el futuro eso cambie. Sería interesante conectar la plataforma con otras herramientas, por ejemplo, con celulares. Se pueden usar cosas como twitter y todo ese tipo de herramientas, pero también creo yo que sería muy interesante un sistema como de alerta por mensajes de texto, que les lleguen a los técnicos para que sepan que hay un sitio que pueden consultar y de igual manera que puedan enviar consultas.

 

Otra cosa que yo creo es que no debemos preocuparnos tanto si el sitio web funciona a las mil maravillas o no, o sea, es un elemento no es el fin, y como herramienta y como canal es muy importante, pero yo sigo pensando que en la mayor parte de los casos lo que es el pegante de la Alianza son las relaciones entre las personas, y eso se genera más bien de forma presencial. Ojalá que hacia el futuro facilite conexiones tanto virtuales como presenciales, o sea que sea una herramienta que facilita esas redes humanas.

 

SC: ¿Qué mensaje le daría a los visitantes del nuevo portal web?

 

ML: Yo les diría que el portal es un espacio en el que uno puede explorar y entender qué es la Alianza, qué ha hecho y qué busca hacer. Entonces en cierta manera es una invitación abierta a la comunidad en general para que entren a ver cuáles son los temas de inquietud, cuáles son los resultados logrados y cuáles son los trabajos actuales que estamos haciendo. Que se actualicen con la plataforma.

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